¡Encuentra Rocketman en cartelera a partir del 30 de mayo!

Por Macarena Carrere

Después del increíble éxito de ‘Bohemian Rhapsody’, no es extraño que nos encontremos con joyitas como este biopic sobre otro gigante del rock británico. A pesar de que ambas películas tienen la misma base y probablemente serán constantemente comparadas (veo el futuro), la verdad es que son películas completamente diferentes que no tienen nada que envidiar la una a la otra. Mientras ‘Bohemian Rhapsody’ es un biopic con un inmenso trabajo del protagonista Rami Malek y el equipo de maquillaje para que este se vea lo más parecido posible a Freddie Mercury (incluyendo la voz cantada que es una mezcla entre diferentes voces), en ‘Rocketman’ tenemos a un protagonista (Taron Egerton) que canta absolutamente todas sus canciones y que no pretende mimetizarse con la figura de Elton. Incluso se dice que fue el mismo Elton quien le aconsejó a Taron que no se esmerara por copiarlo, sino que hiciera una versión propia de él mismo.

Pero lo más llamativo de esta joya del cine biográfico, es que no es solo eso. “Claro, además es un musical” dirán ustedes. Pero no, tampoco es un simple musical. Y no, tampoco es una simple película de fantasía. ¡Es una mezcla perfecta entre estas tres! Y claro, ¿qué mejor que esta verdadera fantasía musical biográfica para contar la historia de una persona tan particular como Elton John? Esta mezcla perfecta es la clave para abordar a un inmenso número de espectadores y la fórmula que podría apostar (recordemos: veo el futuro), hará de esta película un enorme éxito.

Excelentes actuaciones (mis aplausos especiales a los niños que le dieron vida a Elton miniatura), impresionante trabajo de edición, fotografía, arte y vestuario; entretención, drama, música y para rematar, un hermoso mensaje. Porque además de ser una real experiencia cinematográfica, me atrevo a decir que esta película no solo trata sobre uno de los rockeros más importantes del mundo. Además, es una verdadera crítica al sistema en el cual vivimos que nos empuja a priorizar la producción y el consumo, convenciéndonos de que logrando grandeza, éxito y riqueza, no necesitamos nada más. ‘Rocketman’ por su parte, nos enseña que la verdadera felicidad está en la conexión, en saber quienes somos y en reconciliarnos con nuestros demonios.

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