Aclamada por la crítica internacional, la película italo-chilena VERA DE VERDAD, protagonizada por Marcelo Alonso y dirigida por Beniamino Catena ya se encuentra en cartelera.

Dos años después Vera reaparece, pero ya no es una niña, sino que una mujer de 25 años (Marta Gastini), que no recuerda nada de lo que le sucedió. Ante la perplejidad de sus padres, el examen de ADN confirma su identidad. Los médicos creen que es víctima de un extraño síndrome de envejecimiento prematuro.

Mientras, en San Pedro de Atacama, Elías (Marcelo Alonso) guardia del Observatorio Astronómico de A.L.M.A. despierta luego de estar clínicamente muerto. Su hija (interpretada por Manuela Martelli) descubre que desde su despertar Elías ha cambiado, es una mejor persona, que cada noche sueña con una niña de nombre Vera.

Elías no sabe quién es y que le ha sucedido, confundido viaja a Liguria, al mismo lugar donde años atrás Vera desapareció…para descubrir la verdad.

En medio del estreno de Vera de Verdad, conversamos con el actor nacional, Marcelo Alonso, entregándonos detalles del proceso de filmación y preparación para interpretar a Elías en la cinta de Beniamino Catena.

¿Cómo describirías Vera de Verdad?

Creo que la película trata sobre eso. Son personas como cualquiera de nosotros que se ven enfrentados a un salto cuántico, un gusano que conecta a dos personas en hemisferios distintos. Un choque supernova. Por lado, un hombre esta perdiendo la vida por un fallo cardio respiratorio, y por otro, una niña es atraída por este síndrome de lanzarse al precipicio. Esto en algún punto se cruza y la película hace todo un camino para entender lo que está pasando. Es lindo.

¿Cuál fue la impresión que tuviste al enfrentarte al guion por primera vez?

De fascinación. En general en Chile hacemos un cine muy ligado a la familia, al acontecer político, ese es el rango. La crisis siempre está. No hay mucho espacio para pensar, salvo con los escritos de Julio Rojas. Él me recomendó leer a Darren Shan y me voló la cabeza. La ciencia ficción siempre me ha encantado, películas como Arrival por ejemplo. Y verse convocado a algo como esto fue increíble. Dije que sí sin dudar. Podía ser un desastre, pero todo el cine siempre tiene algo de desastre. Meterme en otro arco narrativo, hacerme otras preguntas frente a la cámara, es muy interesante. Eso me fascino realmente.

¿Cómo fue trabajar con un director como Beniamino Catena?

Fue maravilloso. Es un hombre que ha trabajado mucho en la industria audiovisual, series, cortometrajes, televisión, también radio. Yo creo que, por el tiempo, por los saltos cuánticos de la vida, nunca había podido hacer su largometraje. Es increíble. Es muy amoroso y tiene mucha confianza en los actores. Es un agrado trabajar con directores que tu notas de inmediato que le gusta trabajar con los actores. Que entienden que no somos su enemigo.

¿Cuál fue el mayor desafío actoral que enfrentaste al hacer Vera de Verdad?

Sostener las preguntas. Sostener el misterio todo el tiempo. La pregunta de qué está pasando.

¿Qué fue lo que más aprendiste al hacer esta película?

Entregarse a un guion a ciegas. Uno puede aportar por las mesas de edición, pero en una película así son super importantes. Uno entiende los ejes del relato, pero en películas como Vera de Verdad, uno aprende a entregarse al devenir. Y estar todo el tiempo porque todo puede estar o puede no estar. Lo pueden sacar o poner en la edición. Hay muchísimo material que quedo fuera.

¿Cómo fue tu relación con el elenco?

Fue bonito encontrarse con ellos. Principalmente con Paolo Pierobon, ya que coincidimos con muchas cosas. Nos parecemos un poco. Hablamos de teatro y coincidimos en muchos roles que ambos habíamos interpretado y muchas veces. Los dos hicimos de Juan en ‘La señorita Julia’, hicimos a Stanley Kowalski en ‘Un tranvía llamado deseo’. Y así, siete roles iguales. Fue algo muy loco. Hacer el mismo rol en el teatro, convocar el mismo texto y las repeticiones. Me pregunté quizás en cuantos momentos coincidíamos en la misma presentación. Un poco lo de la película llevado a la realidad. Empezamos hablando de teatro y partimos con una obra italiana clásica llamada ‘Seis personas en busca de un autor’. Y me dijo: “Sí, yo hice el padre”. Ahí le conté que cuando la hicieron en Chile la dirigió Alfredo Castro y yo hice el mismo rol. Seguimos hablando y coincidimos en otra, en otra y siete en total. Fue loco porque él pudo hacer otro rol, pero no, era el mismo siempre.

¿Cómo fue el rodaje de la película?

Fue entre octubre y marzo de 2019-2020, entre estallido social y pandemia. Ocurrió como todo lo que pasó en momento. Uno iniciaba, paraba, seguía, paraba, hasta que la terminamos. Fue a muchos festivales y yo me conectaba de manera online con el computador.

¿Cuál fue tu reacción cuando viste la película terminada?

Como dije al principio, totalmente entregado. A veces uno ve un guion, lo haces y luego miras la película y piensas que ibas a aparecer más o menos, porque pasa con la edición, pero en este tipo de películas como Vera de Verdad, simplemente te entregas a lo que sea y la encontré preciosa.

Es una película muy poética que tiene mucha frase, mucha poesía y mucha dramaturgia. Se mete en muchos lugares más intermedio y en la intimidad. Eso era una ventaja.

¿Cuál es tu invitación para que la gente vaya al cine a ver Vera de Verdad?

La misma invitación que me hice a mí mismo cuando acepté participar.  Entregarse a una historia fascinante que no tiene por qué tener una lógica frente a ti, sino encontrarla en la película. Es una historia de seres normales sometidos a situaciones extraordinarias. Habla de la familia, del tiempo, del amor, del encuentro de las personas y que a veces ralla en lo imposible. En los humanos existen los abismos y es así como te encuentras con películas como Vera de Verdad.

VERA DE VERDAD SE ENCUENTRA EN CARTELERA

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