Visceral, cruda, real e inclusive violenta; son los primeros adjetivos que se me vienen a la mente luego de salir de la función del reciente filme de Roman Polanski, Basado en Hechos Reales, en donde el cineasta francés, nuevamente nos adentra en un thriller psicológico y literario como ya lo había hecho con El Escritor Fantasma en 2010, pero con la excepción que con este filme Polanski apuesta por un terror psicológico menos evidente, pero audacia en parte gracias a sus personajes.

Basado en Hechos Reales, nos pone en la piel de Delphine de Vigan (Emmanuelle Seigner). autora bestseller, casi una rockstar dentro de la literatura francesa y como tal sus fanáticos se sienten casi con la exigencia de pedirle la publicación de un nuevo libro tras otro. Por lo mismo, la idea de escribir cada vez se hace más agotadora, bloqueándola creativamente como si todo fuera un documento de Word en blanco. Es en medio de esta crisis literaria cuando conoce Elle, interpretada por Eva Green, quien se presenta como una escritora fantasma, aquella que escribe para y sobre otros, pero precisamente su nombre no es el que figura en las portadas de estos libros. Es así que esta casual conexión entre ambas logra trazar una relación: amorosa, poética o incluso platónica.

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Es a través de lo anterior en donde Polanski saca lo mejor de sí mismo, contándonos y adentrándonos en una historia que es difícil de predecir y así mismo saber hacia qué lado girará la cinta. Y es precisamente este elemento en donde, tanto Green como Seigner realzan toda su capacidad actoral al momento de que ambas, van mutando su personalidad en conjunto con la historia: intercambiando roles, personalidades, actitudes con el fin de conseguir su propio beneficio, muy al estilo del personaje Rosamund Pike como Amy en Perdida de Gillian Flynn.

En cuanto a la idea original de la historia está le pertenece a Delphine de Vigan, quien escribió el libro en el que se basa el largometraje adaptado por el director de Chinatown. Es así que ella al ser la protagonista de su propio libro se toma la licencia de ser autorreferente, característica que le termina dando un peso importante a la historia en cuestión. Desde el mismo punto de la autorreferencia, el director al momento de adaptar la obra tampoco tiene problemas en coquetear con su propia filmografía. Esto recae principalmente en: escenas, diálogos e incluso argumentos que nos evocan a El Bebé de Rosemary (1968). Aquello se aprecia en el momento de los giros que va teniendo la trama. Por otro lado, más que una referencia, simplemente es una similitud, dado la temática literaria con la que juega el filme y todo lo que viene con ella, ya sea la presión psicológica del escritor por parte de un editor, un bloqueo creativo extenso, por ejemplo, pudimos apreciar de la mano de Ewan McGregor en El Escritor Fantasma (2010).

Es así que Basado en Hechos Reales es finalmente una película de aquellas que tienen un inicio complejo, de esas que uno les da vuelta a las primeras ideas y escenas, y no logra armar aquel rompecabezas que es la trama, pero precisamente en dicha complejidad está la magia del filme. Un laberinto que juega con todos los elementos de la cinta armándolos y desarmándolos, y con los que Polanski de apoco nos atrapa en aquella red de engaños, mentiras, supuestos y paranoia, en la que se va convirtiendo una película que empezó sencillamente mostrándonos lo difícil que es el mundo literario, y que termina arrojando todo lo aterrador que dicho mundo puede ser.

Por Ricardo Arriagada

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