Era el año 1988 y nacía una nueva estrella del terror: Chucky, un pequeño muñeco pelirrojo poseído por un asesino en serie. Su reinado duraría hasta el año 2017 con la última película de la saga “El Culto de Chucky”.

Caracterizándose en un inicio por ser cine de terror puro, se fue consolidando como cine de terror/comedia desde ya su cuarta entrega con “La Novia de Chucky”, la entrega más taquillera de la serie. Y aunque la saga siguió sin que nadie lo pidiera y para muchas personas fue decayendo cada vez más hacia el fondo del inframundo, la realidad es que este muñeco se transformó en uno de los villanos más queridos del cine de terror. Sin importar si sus películas nos gustaban o no, el recuerdo del muñeco con jardinera y camisa de rayas sosteniendo un cuchillo era una de las imágenes más perturbantes y a la vez extrañamente tierna y divertida del universo slasher.

Con todo este contexto por detrás, a alguien se le ocurre la fantástica idea de hacer un reinicio de la película de 1988, pero cambiando la premisa original. ¿Quién en su sano juicio pensaría que esto es una buena idea? Este reboot ha sido por lejos uno de los más criticados de los últimos años y la verdad es que mientras más adelantos salían, más críticas negativas llovían. Sin embargo, este remake ha resultado ser una increíble sorpresa. Además de ser divertidísimo, la nueva trama resulta completamente ad hoc al tiempo presente. Si en la versión original teníamos el alma de un asesino atrapada en un muñeco como premisa, aquí tenemos algo tipo ‘Black Mirror’ en versión slasher: ‘Buddi’ (“amigo” en inglés) es un muñeco que puede conectarse a cualquier aparato electrónico, siendo así un excelente asistente doméstico y el mejor amigo para niños y niñas. Karen (Aubrey Plaza), quien trabaja como cajera en una juguetería se lleva un ‘Buddi’ defectuoso (ya podrán imaginar qué clase de defecto trae el pequeño) para regalárselo a su hijo Andy (Gabriel Bateman). Y bueno, el resto ya se lo pueden imaginar.

Mientras en un inicio pareciera ser una versión excesivamente alejada de la original, de alguna forma el pequeño Chucky logra mantener su esencia. Muertes divertidísimas, sangre por doquier, canciones infantiles que se quedarán en tu cerebro durante un largo tiempo y un nivel de creatividad asesina ADMIRABLE. Y el gran acierto está en lo mismo que se ha criticado tanto: la premisa actual. El superpoder que tiene este muñeco de conectarse a los objetos electrónicos es una real amenaza. Basta con mirar a nuestro alrededor para darnos cuenta de la cantidad de objetos electrónicos con los cuales nos relacionamos día a día y de lo peligroso que sería si se volvieran en nuestra contra. No serían muy buenas noticias ¿verdad? Por supuesto, esto es algo que el muñeco con voz de Luke Skywalker lo sabe bien (sí, la voz de Chucky la realiza Mark Hamill). Y no solo eso, sino que el mismo hecho de que este muñequito absorba todo lo que consumimos sin ninguna moral de por medio (imágenes violentas, lenguaje agresivo, etc), hace que sea bastante lógico que no termine siendo un amigo tan amoroso. Incluso bastante más lógico que un “ritual vudú” de dudosa procedencia que introduce un alma humana en un muñeco inerte.

De todas maneras, el pequeño pelirrojo llega al cine para reconquistarnos. Chucky, te queremos así, tal cual, con tus virtudes y defectos, en todas tus formas y deformas. Esperemos sigan con la saga y así poder conocer la versión hackeada de tu novia Tiffany.

Por Macarena Carrere

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