El actor se luce completamente en la cinta de ciencia ficción “Ad Astra”

Por Macarena Carrere

Roy Mc Bride (Brad Pitt) es un importante astronauta que debe ir a Neptuno y retornar a la Tierra para cumplir con una misión que salvará la vida terrenal. Sin embargo esta misión resulta particularmente sensible para él, ya que parte de esta es encontrar a su padre perdido desde hace 20 años, quien supuestamente murió en una expedición que tenía como objetivo encontrar vida inteligente extraterrestre.

‘Ad Astra’ es una película que, lejos de lo que podríamos creer, no es la típica película de Hollywood sobre el espacio exterior. No es una cinta en la cual abunden impresionantes efectos visuales o románticas escenas del espacio como lo es ‘Gravity’, ni tampoco es una gran aventura como lo que sucede en ‘Interestellar’, sino que todo lo contrario. James Gray nos trae un universo hostil, frío y solitario representado en un momento específico de la vida de un solo personaje. Un universo carcomido por la especie humana a tal punto de habernos convertido en “devoradores de mundos” (como lo dice en su momento el protagonista).

Una voz en off en primera persona nos va guiando por el viaje interno de Roy Mc Bride, excelentemente actuado por nuestro amigo de la casa Brad Pitt. Y qué bueno que existe esta voz/guía ya que nuestro protagonista no es exactamente una persona muy sociable ni muy conectado con sus emociones. La soledad es su mejor compañía y los intentos que tiene de conexión con otra persona se ven nublados por traumas del pasado: específicamente el temprano abandono de su padre, lo que genera en él una nula capacidad para generar lazos afectivos. Ahora que existe la posibilidad de volver a encontrarse con él y poder así sanar su más profunda herida, el astronauta no perderá esta oportunidad para salir de este estado de atrape emocional.

‘Ad Astra’ prometía ser la película más realista sobre el espacio exterior, pero el mismo James aceptó que priorizó la actuación de Brad Pitt en uno de los momentos más importantes de la cinta (a ver si se dan cuenta de cuál es), dejando un poco de lado la lógica de cómo funcionan las cosas en el espacio. Y ¡qué buena decisión! Porque la realidad es que ‘Ad Astra’ trata especialmente de eso: de las relaciones afectivas y la conexión/desconexión entre las personas que compartimos un mismo planeta. Que esté situado en el espacio es solo el contexto y una hermosa pero triste metáfora para evidenciar las grandes distancias que hay entra cada una de las personas que forman parte de nuestra humanidad y la inmensa soledad en la cual nos hemos adentrado como seres terratenientes.

Finalmente, nos encontramos ante una cinta que, aunque nos de la impresión de que trata sobre una extraordinaria aventura espacial, trata simplemente sobre un pequeño y profundo momento humano en el cual una persona se conecta emocionalmente consigo misma después de haber vivido años en desconexión personal. Es una oda a las relaciones afectivas y cómo quizás, la respuesta está en nuestro interior y no en el exterior.

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