Reconocida por sus diversas interpretaciones en el mundo del cine, la actriz ahora se expresó con el público por medio del lápiz, para contarnos cada detalle de la historia con su hijo y la lucha de una enfermedad degenerativa llamada leucodistrofia.

En cada una de estas páginas Leonor derrama su alma, que pareciera ser tiene varias intenciones: Hablarle a Matteo como una promesa eterna de unión y amor; desahogo y servir de inspiración para personas que estén viviendo algo similar.

«Tu historia puede ser la llave que libere a otra persona de su cárcel. No tengas miedo de compartirla.»

Esas fueron las palabras que leyó marcadas en un baño y siguieron motivándola para abrirse camino, darse espacio y avanzar con cada página.

Un punto muy destacable de su escritura y de “Ir al cielo y volver”, es que su libro tiene dos receptores; Matteo y el resto del mundo. En medio de sus palabras se conecta con el lector y hace cortes para seguir comunicándose con su hijo.

La belleza de cada palabra y de cada intención son tan reales, que es imposible no conectar  y ponerse en su situación, que si bien, se afronta con cansancio, con miedo, angustia y muchas veces con tristeza, Matteo deja una lección a su familia, y por medio del libro, Leonor la comparte con nosotros; La lucha, el amor y el apoyo, logran que historias que pueden ser grandes tragedias, terminen en cuentos de hadas a pesar de la muerte. Está vez, Varela fue protagonista de la historia de amor y garra más profunda, especial y eterna…

Sin intención de quitar salirnos del enfoque central del libro, es inevitable cuestionarnos, ¿Qué hubiera pasado si Leonor Varela y su familia hubieran tenido que afrontar está historia en Chile? Un país que no tiene tanto avances en la salud y que requiere de gastos enormes a la hora de enfrentar enfermedades tan complejas como la que portaba Matteo.

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