Holden Ford (interpretado por Jonathan Groff) llega hasta unos suburbios en donde se produce una situación con toma de rehenes. Ahí aparece el hombre que exige a gritos la presencia de su esposa, mientras, apunta con un arma a la secretaria secuestrada. El oficial a cargo, con megáfono en mano, le informa que no accederá hasta que baje el arma. Holden observa, pero su mirada demuestra su disconformidad con el policía por lo que decide interceder, rechazando el megáfono, con el fin de poder interactuar de una forma más “humana” con el secuestrador.  Se presenta diciéndole a Cody que quiere ayudarlo, el subtexto nos dice que busca no quemarse en la lava para no perder a los secuestrados. Holden entiende el nerviosismo de la situación, reporteros, armas y gritos rodean a un tipo sin historial: el nervio es el condimento principal. Cody vuelve, desnudo esta vez, y Holden intenta no provocarlo más evitando que su esposa esté ante él. Vemos como a través de su testimonio el detective intenta armar rápidamente un puzzle con el fin de sortear la difícil situación. Cody pregunta por su mujer, Holden le miente diciéndole que es complicado traerla, insiste en que puede ayudarlo, pero Cody no está de acuerdo. Acercando su escopeta al mentón, se dispara. Así son los primeros 5 minutos de Mindhunter.

“¿Cómo lidiamos con los locos si no sabemos cómo piensan?”

El teaser de la serie nos pone de manifiesto de que irá esto, Mindhunter no está detrás de un asesino serial, busca entenderlos. Y eso se pone en marcha de la mano de Holden Ford, un joven detective del FBI que busca adentrarse en la mente de los criminales más peligrosos con el fin de cambiar la manera de proceder de la institución. En su camino conoce a otro detective, Bill Tench (Interpretado por Holt McCallany), quien recorre el país instruyendo a diversas estaciones de policía para lidiar con asesinos.

“Hace 40 años, su FBI se fundó persiguiendo a John Dillinger. Ahora tenemos extrema violencia entre extraños”

Hay muchos puntos que a la serie le juegan a favor, dirigida en capítulos claves por un experimentado David Fincher, Joe Penhall escribe un relato crudo en su forma más poética. Hay un descubrimiento constante que rodea a muchos asesinatos y violaciones, es todo un mundo conocer a uno de los personajes más extraños, pero increíblemente logrados del año como Edmund Kemper (Interpretado por Cameron Britton). Su actuación refleja el comportamiento de la serie y la búsqueda de nuestros personajes principales, hay otros psicópatas dentro de la serie, pero es imposible no detenerse en Kemper, la conclusión entre la gente con la cual he comentado Mindhunter es: ese tipo da miedo. Por otro lado, tenemos al hombre de las alarmas ADT, que es una especie de cortometraje dentro de una serie, y a medida que vamos descubriendo y entendiendo podemos ir deduciendo lo que este hombre se trae, dejándonos con más hambre de una segunda temporada. Los “locos” están muy bien en esta serie, realmente impactan, más aún cuando no estamos acostumbrados y es algo en lo que queremos seguir nadando de cara a temporadas futuras, porque si, afortunadamente está confirmada la segunda temporada.

 “Los narcisistas no van al médico, los psicópatas se creen perfectos”

Otro punto que juega a su favor son determinados secundarios, estos personajes ligados a los protagónicos y en donde siempre los tratamos con proximidad, nunca sabemos si nos aportará o nos serán indiferentes. Wendy Carr (Interpretada por la preciosa Anna Torv) es puro poder dentro de la serie, una psicóloga que ingresa al pequeño departamento liderado por Tench y Ford con el fin de aportar sus conocimientos académicos, es por así decirlo, un cable a tierra para estos hombres que no pueden evitar involucrarse cuando están expuestos a estos asesinos seriales. Otro punto que me llamó la atención es el pequeño hijo del agente Tench, sin mucho espacio dentro de la serie, pero con un comportamiento que inquieta, quedamos con ganas de saber cómo este hombre lidiara con la personalidad de su pequeño.

La serie es un abismo, con una estructura cuidada y pulida bajo la supervisión de David Fincher y con una estética inquietante. El gran punto que le juega en contra es su primer capítulo, porque cuando te enseñan guion te recomiendan que tus primeros tres capítulos son fundamentales, pero este, peca de flojo y redundante. Con mucho dialogo que quizás en vez de decirlo nos podrían haber mostrado. Pero incluso esto no quita lo maravilloso que fue la experiencia Mindhunter, que, para mi gusto, junto a Handmaid’s Tale son las mejores series estrenadas este año.

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