El universo cinematográfico de Marvel reaparece nuevamente reunido en este film de corte coral, donde se presentan varias historias que se despliegan por espacios diferentes, tanto “reales”(Nueva York) como “ficcionales”(por ejemplo Wakanda) y en las que cada grupo de superhéroes lidia en diferentes batallas, todas las cuales confluyen alrededor de la figura de Thanos y su peculiar proyecto, que ya no es tanto el de gobernar el universo como cualquier villano que se precie anhelaría, sino el de aliviarle al mismo de la carga de una supuesta superpoblación, donde los recursos escasean, y cuya  problemática, de no ser resuelta, llevará al cosmos en su conjunto al hambre, las guerras de conquista, las epidemias y el caos socio-galáctico.

Trama ambiciosa por la multiplicidad de aventuras pero que no por eso nos interna en una nebulosa sino que es narrada de tal manera de lograr darle gran dinamismo a la historia. Extraordinario despliegue de efectos visuales y grandes escenas épicas (sobre todo en la segunda mitad de la película). Buena complementariedad entre los personajes presentados (aunque no haya sido la óptima, lo cual es inherente a las dificultades de todo relato coral), sin superposición entre ellos, aunque percibamos en algunos un leve vacío por el poco peso que tienen, por ejemplo el Capitán América.

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El gran logro de esta película, más allá de haber reunido a la mayor parte del “Dream Team” de superhéroes Marvel, es el haber recreado un  grandioso e imponente villano, capaz de todo y contra todos para lograr conquistar su objetivo. Allí esta el acierto, pues ¿que aventura podría existir para unos superhéroes que, juntos, no conocen obstáculos ni sienten el peligro real de la muerte? La aventura es precisamente el nombre que reciben los sucesivos obstáculos que el héroe o los héroes encuentran en su camino. Y ese obstáculo formidable es Thanos. No sólo por el tiempo que se le destina a su figura en el relato sino también por los detalles que lo rodean y conforman es que podemos llegar a decir que él es el verdadero eje alrededor del cual giran todos los otros personajes y la historia. Además, desde el inicio llega a revelarse como una amenaza verosímil, tanto desde el punto de vista de la fábula como para la mirada del espectador: la demostración, en la escena primera, sobre como  logra imponerse de manera violenta y contundente a Hulk es la mejor evidencia del serio peligro que acecha a todos al interior del universo ficcional.

Nada más alejado de un villano clásico, nada más distante de un ser maléfico que sólo busca la maldad por mero placer. Baste prestar un poco mas de atención a este personaje y su discurso y descubriremos el porqué. Si bien Thanos y sus secuaces ponen todo su empeño en hallar y apoderarse de las seis gemas del infinito, el objetivo real no es la mera detentación de un poder universal para el propio deleite de un ego personal: al caos socio-galáctico que sobrevendría debido a una supuesta  superpoblación y  escasez de recursos, esta peculiar figura propone sacrificar a la mitad de la población del universo para que el resto de sobrevivientes puedan continuar con sus vidas normalmente, haciendo uso de los recursos finitos que ofrece un espacio cósmico aparentemente limitado con respecto a los mismos. La ética y filosofía que Thanos propone y promueve a través de su gesta parece remitirnos a las propuestas realizadas por sistemas ideológicos del pasado de la historia humana y que bien podrían conectarse con ideologías imperantes en la contemporaneidad. Si bien un simple visionado del film puede llevarnos a entretenernos, en el mejor sentido del término, como de hecho sucede, un análisis más pormenorizado puede llevarnos también a reflexionar sobre los sistemas de pensamientos que han estructurado, para mal o para bien, la vida política, económica y social de la humanidad hasta nuestros días. Podemos analizar los actos y pensamientos de Thanos, dentro de la fábula, desde varios ángulos y así llegamos a encontrarnos con que:

En un segmento de la historia el villano se ofrece como instrumento para salvar la existencia universal, para que las distintas especies del cosmos continúen viviendo y no sucumban a la extinción. La aniquilación a gran escala que se propone llevar a cabo es una especie de piedad que él se encarga de ofrecer a toda forma de vida cósmica. Aquí la piedad se nos aparece en la concepción antigua de la filosofía: un acuerdo del hombre con la realidad hermética y angustiante para que, a través del sacrificio, pueda seguir existiendo el hombre como tal. ¿No está acaso en la lógica de pensamiento de los que ordenaron el lanzamiento de las dos bombas atómicas sobre territorio civil japonés actuando esta forma antigua de concepción? ¿No es acaso éste el razonamiento que primo en aquellos que dieron luz verde al aniquilamiento a gran escala de un segmento de población japonesa para evitar, según esa lógica, una mayor e incalculable pérdida de vidas americanas ante una eventual invasión a las islas grandes del Japón?

El escenario apocalíptico que propone Thanos en el film también se puede correlacionar con los preceptos político-económicos que Thomas Malthus ya había expresado hacia el siglo XVIII. Según este filósofo, el aumento demográfico de las sociedades humanas se correspondía con una progresión geométrica mientras que el aumento de los recursos para la supervivencia de la misma lo hacía en progresión aritmética. Para Malthus eran necesarios ciertos controladores biológicos (epidemias, guerras, hambre, etc.)  para evitar un crecimiento desmesurado de la población humana que llevaría, consecuentemente, a su extinción. Baste recordar que el siglo XX ha estado marcado por sendas guerras mundiales donde fueron aniquilados millones de seres humanos (sea por combates entre ejércitos, bombardeos indiscriminados de población civil, el holocausto del régimen nazi, etc.); las más grandes hambrunas en ciertas regiones del planeta, como el África, parecen serles indiferentes a los gobiernos de las grandes potencias, responsables, muchas veces, por acción u omisión, de esas catástrofes humanitarias.

Las acciones de Thanos son pasibles de ser englobadas, asimismo, dentro de lo que podría denominarse una ética teleológica, la cual hace referencia a que las consecuencias de los actos de los sujetos son las que determinan lo correcto/incorrecto, lo justo/injusto, la bondad/maldad de toda acción. Las acciones del susodicho villano ¿Están destinadas a generar el mayor bien posible, como el mismo refiere? ¿Cuántas figuras históricas de la humanidad se han vanagloriado de llevar cabo proyectos políticos-económicos destinados a producir el mayor bien hacia sus sociedades mediantes procedimientos totalmente nefastos? Vaste mirar el historial de sólo algunos de los diferentes estados y/o imperios a lo largo de la historia humana y se comprenderá.

Por otro lado, esas acciones suyas que, según él, tienen como fin ayudar a muchos confluyen hacia el final con un interés individual que desea lograr. Parece sentir, asimismo, placer y no sufrimiento por las consecuencias nefastas que sus actos desencadenan. Esa confluencia de egoísmo y altruismo parece remitirnos a cierto egoísmo moral, sistema de pensamiento filosófico que pregonaba que las personas deberían poseer una normativa ética que las llevara a obrar para y por su propio interés. ¿No es acaso éste el motor del capitalismo mundial, donde se venera el éxito y logros individuales por encima de una determinada conquista social? ¿No esta acaso nuestra cotidianeidad repleta de figuras veneradas por sus logros individuales antes que aquellos hechos sociales que traen cambios trascendentales para la humanidad toda? Incluso, ¿No son miradas con desconfianza por el sistema imperante las revoluciones sociales que causaron un viraje en la historia de la humanidad?

Aquí también cabe analizar los planteamientos que el villano realiza a toda forma de vida universal desde la perspectiva de la deontología. ¿Los beneficios que obtengan los seres que sobrevivan a ese genocidio cósmico serán mayores que los costos que les darán origen? La deontología plantea que aquello que es correcto va de la mano con aquello que beneficie al mayor número de personas (utilidad). ¿No fue esta la lógica de muchos de los regímenes utópicos que emergieron y se desarrollaron durante gran parte del siglo XX buscando una salida superadora al capitalismo internacional y cuyos políticas emprendidas tuvieron altos costos en vidas humanas, solo llevadas a cabo con la promesa futura de la creación de sociedades ideales habitadas por un “hombre nuevo”, donde todos fueran felices e iguales y donde “a cada cual se le diere según su capacidad, a cada cual según sus necesidades”?

Asimismo, en ese universo pre-apocalíptico los seres que lo habitan parecen haber sobrepasado por encima de los límites tolerables  lo que la naturaleza les ofrece para consumo y satisfacción de sus necesidades vitales. Thanos se nos aparecería así como un representante extremista de una concepción ecológica profunda, visión filosófica que considera a los hombres como parte de su entorno y que propone una serie de cambios políticos, económicos y sociales a fin de lograr una convivencia armónica entre los humanos y el mundo natural. Esta ideología pregona que los hombres no tenemos derecho a explotar y destruir la naturaleza con tal de satisfacer nuestras necesidades vitales. ¿No encontramos las raíces de esa concepción en los modos de vida que regían los destinos de las sociedades autóctonas/originarias de varios continentes hasta antes de la llegada del hombre blanco, occidental y civilizador? ¿No es acaso esa concepción parte vital de los postulados de los partidos y movimientos ecologistas surgidos en estos últimos tiempos en occidente?

Siguiendo con el análisis, es de destacar que a nuestro villano en ningún momento se le ocurre realizar un estudio ético o económico profundo sobre las condiciones del universo y el agotamiento de sus recursos ante las excesivas actitudes  consumistas de las supuestas civilizaciones desarrolladas. Antes que eso, prefiere transitar un camino radical y tiránico-totalitario. La transferencia de recursos, dentro de una determinada sociedad, de unas personas a otras por diversos mecanismos socio-económicos (estado de bienestar, reforma agraria, impuestos, subsidios, etc., todos los cuales podríamos englobarlos bajo el término de redistribución de la riqueza) son ignorados de la lista de posibles opciones antes de llevar a cabo su “solución final”.  Ignora, consciente o inconscientemente, que la capacidad del ser humano para destruir su hábitat natural en busca de recursos también actuó precedentemente tanto a nivel intelectual como tecnológico para llevar a cabo el desarrollo de esas sociedades. En ningún momento Thanos increpa o cuestiona al statu quo, o sea, al sistema socioeconómico y cultural que hace que las distintas especies consuman excesiva y depredatoriamente sin importarles el equilibro de la naturaleza cósmica que los acoge. Semejante pregunta esta, asimismo, ausente en los debates actuales, tanto en Naciones Unidas como en otros organismos internacionales, sobre qué sistema y quiénes son los responsables de la destrucción del hábitat natural que nos alberga a nosotros como seres humanos y a las distintas especies animales (tala indiscriminada de bosques y selvas, contaminación de mares y ríos con basura y desechos tóxicos, destrucción de cerros y montañas en pos de la extracción de recursos mineros, etc.). En ningún momento Thanos se cuestiona ese mecanismo que esta implícito en esas sociedades consumistas y depredadoras, en definitiva, nuestro villano no se cuestiona el “sistema” por el cual una sociedad cósmica determinada, sea keynesiana o neoliberal, explota de manera indiscriminada a la naturaleza que lo acoge en nombre de un supuesto progreso universal. Ahora bien, en ese supuesto progreso, ¿todos se benefician por igual?, o al igual que sucede a nivel humano ¿solo unos pocos disfrutan de la aparente “bonanza” universal? Ante el planteamiento del genocidio galáctico propuesto por Thanos cabe preguntarse ¿Porque éste no utiliza sus poderes para propiciar la utilización de recursos de manera responsable y consciente o mejor aún para proponer un nuevo sistema de vida que no este basado en el consumo desmedido y salvaje y en la explotación de la naturaleza, dicho de otro modo, porque no propone un nuevo sistema que se sostenga en la redistribución justa y equitativa de la riqueza según las necesidades y capacidades de todos y cada uno, y en donde todos estemos incluidos?. La salida propuesta por Thanos es, desde ya, reaccionaria, tiránica y totalitaria, de forma similar a la ofrecida por el capitalismo europeo post crisis del ´30,

Planteadas ya todas estas preguntas y perspectivas son varios los enfoques  a partir de los cuales nos es posible pensar sobre la figura de Thanos y, a partir de ello, lograr un análisis del film entero que nos posibilitará, además, reflexionar sobre la historia humana, su política, su economía, su sociedad y su cultura. En fin, consciente o inconscientemente, gracias a Avengers: Infinity war podremos entretenernos con las aventuras que nuestros héroes nos ofrecen  pero también, si así nos lo proponemos, podremos llegar a reflexionar sobre nosotros mismos y el mundo que nos rodea.

Para finalizar, enfrentando a ese tenebroso antagonista, se presentan los ya mencionados super-héroes, los cuales, ateniéndonos a una de las tantas acepciones de la palabra héroe, no permitirán el sacrificio de inocentes si hay otra alternativa. Y para todo super-héroe que se precie como tal, siempre hay alternativas, aunque no sean la solución a las problemáticas críticas planteadas por Thanos. Para ellos ninguna muerte, menos un genocidio, pueden justificarse para alcanzar un supuesto equilibrio universal. He aquí planteados los dos polos en disputa: el idealismo de los super-héroes enfrentando al pragmatismo reaccionario del villano Thanos. ¿Quién triunfará? La respuesta la tendremos, quizá, en una secuela subsiguiente pues Avengers: Infinity war parece revelársenos como la primera parte de una épica todavía más extensa. Baste sino quedarse a ver los créditos finales de la película y encontrarse con un “cliffhangers” perturbador, el cual nos anuncia inmediatamente que estamos ante  la primera mitad de una sola historia.

                                                                        Carlos Zapata Camacho

 

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