Este filme, “Nadando por un sueño” cuenta la historia de un grupo de hombres, de distintos estilos de vida y de clase social se meten a nado sincronizado para distraerse. Muchos tienen realidades de vidas complicadas y nadar los ayuda a seguir hacia adelante, como un fin último. Uno de ellos tiene depresión, otro es un rockero frustrado, otro con un neurótico y suma y sigue. Se podría decir que son un par de fracasados, pero la verdad, a pesar de sus inconvenientes sacan adelante esta película que es graciosa, ingeniosa y que te deja una moraleja: la hermandad y si se proponen algo, lo hacen.

La comedia dirigida por Gilles Lellouche es divertida, y nos muestra cómo cada uno de estos hombres al ir enfrentándose con sus propios fantasmas que los persiguen pueden encontrar buenos amigos.

Las actuaciones son impecables. Uno se mete en la realidad, juegan con frases que son graciosas, y la música ochentera es la guinda de la torta de este film, el acompañamiento destacado.

El grupo de amigos no pretende nada con el nado. Simplemente quieren disfrutar y luego tener buenas conversaciones que llevaban a transparentar la realidad de cada uno.

Pero uno de ellos encuentra un concurso que hará que estos amigos no tan jóvenes participen y recorran horas para llegar a la meta. Es ahí cuando la historia recién comienza.

  • Título original: Le grand bain
  • Actores:  Mathieu Amalric, Guillaume Canet, Benoit Poelvoorde, Jean Hugues Anglade
  • Director: Gilles Lellouche

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