En Ryme City, una ciudad que se parece un poco a Nueva York o Taiwan hace que Pokémones y seres humanos vivan entre sí, acompañándose día a día. No es extraño que vivan juntos, es más,  es costumbre que la persona tenga su propio Pokémon.

En el caso de Tim, un joven que vive alejado de su padre, recibe una llamada avisando que su padre había fallecido. Fue ahí cuando todo comienza y da rienda suelta a las aventuras de todos los integrantes de esta entretenida película.

El joven, al llegar a la ciudad, se da cuenta que su Pokémon “Pikachu” (Pokémon que en verdad es del padre de Tim, pero que se unen en esta película) le habla y se comporta como un humano tomando café como loco.

Pero Tim no sabe lo que le depara el destino. Tras una aventura de 104 minutos el protagonista, más el súper detective Pikachu,  comienzan sus intrépidas investigaciones para resolver el caso de él y el de Tim.

Durante la película hay escenas que provocan risa, ternura, miedo, pero sobre todo un dinamismo que hace pensar que cada momento es como si fuera el último.

Llama la atención el inmenso mundo que crean los Pokémones, en el cual quedamos invitados a ser parte de ellos, estar con ellos.

Los efectos especiales son increíbles, uno está dentro de la película viviendo todo lo que está ocurriendo. Es como si el espectador fuera parte de la aventura.

Por Francisca Gaete Trautmann

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