Como es bien sabido, la contribución de Francia al cine es tan grande que solo ha podido ser superada por el gigante estadounidense. Esto quizás se le es adjudicado a que desde el inicio de la historia ha tenido gran presencia en el terreno de las artes en general, y es aquella conexión inherente la que le otorga esa esencia al cine francés, un cine que trasciende de lo evidente, va más allá diálogos y concede al espectador una experiencia sensorial completa.

Si a esta visión ya de por sí poética y sensible que caracteriza al cine francés le añadimos el factor “talentosas directoras mujeres”, lo que obtenemos son cintas desde punto de vista aún más enriquecido por la perspectiva que les otorga su condición de género y experiencia de estar constantemente sujetas a convenciones sociales que limitan y vulneran a las mujeres, en contra de las cuales se lucha día a día para encontrar la libertad. 

“Retrato de una mujer en llamas” es una cinta de 2019 dirigida por Céline Sciamma. Un tema persistente en la filmografía de Céline es el descubrimiento sexual y la fluidez del género femenino, conceptos fuertemente representados en esta cinta competidora por la Palma de Oro en el festival de Cannes. La historia, ambientada en el siglo dieciocho, narra el enamoramiento de una artista llamada Marianne y Héloïse, una joven rebelde que se encuentra en un compromiso forzado.

Aunque la película carece de mucha presencia de personajes masculinos en pantalla, no falla en representar las repercusiones que tiene la sociedad machista. Presenta fuertes temas controversiales como los matrimonios forzados, abortos clandestinos, la sumisión de la mujer en su rol femenino y, por supuesto, las relaciones homosexuales. Esta última está siendo representada de una forma tan natural y orgánica gracias a la química entre las dos protagonistas, al mismo tiempo que utiliza el erotismo para mostrar al cuerpo femenino en su forma más natural y libre de estigmas. Ciertamente, una cinta que, sin abusar del recurso de la palabra, logra ser muy emotiva y conmovedora.

Jeanne Dielman dirigida por Chantal Akerman es un filme de estilo Arthouse de 1975 que evoca una dura representación de la vida de una madre soltera ama de casa, atrapada en la rutina y forzada a recurrir a horribles métodos para mantener a su pequeño hijo.

Quizás una cinta más difícil de digerir que la anterior, se centra en gran parte en la demostración de actividades cotidianas en la vida de Jeanne en su rol de madre, largos montajes que perderían su esencia y realismo sin la magistral actuación de Delphine Seyrig. El paso del tiempo, la pena, el apego a la rutina y la opresión del género femenino son aspectos muy bien desarrollados en el filme y que definitivamente invitan a la reflexión. 

Finalmente, una de las más aclamadas cintas del cine francés, nombrada por la BBC como la segunda mejor película en la historia dirigida por una mujer, terminamos estas menciones especiales con “Cleo de 5 a 7” (1962), escrita y dirigida por la veterana del movimiento cinematográfico “la Nueva Ola Francesa”, Agnès Varda. La influyente figura de Varda no desperdició ni un momento de su carrera para dejar de ofrecer una crítica social que desafiara a las audiencias, usando como medio un característico y bien cuidado estilo cinematográfico cuya técnica pudo perfeccionar gracias a años dedicándose exclusivamente a la fotografía.

Esta cinta narra la odisea de Cleo, una mujer que ha vivido siempre en la lujuria y vanidad, pero cuya vida ahora se encuentra colgando de un hilo ante un posible diagnóstico de una enfermedad terminal. Una gran influencia para argumento de la película es el movimiento existencialista que dominaba Europa en esa época. La historia desarrolla la introspección que realiza el personaje de Cleo después de concientizarse sobre su inminente mortalidad, a partir de ahí descubre cómo su persona, estilo de vida y apariencias han sido formados en base a las expectativas de la sociedad sobre ella, especialmente respecto a estereotipos de belleza y feminidad, lo cual se refleja en simbolismos como la abundante presencia de espejos a lo largo de la película

Además de la crítica social, un fuerte de la cinta es como rompe con múltiples convenciones establecidas en el cine de la época, por ejemplo, en la manera en la que narra dos horas de vida del personaje en tiempo real y en el uso de locaciones reales en vez de sets de grabación, que era la manera de trabajar de la mayoría de directores en el cine independiente, como una manera de ahorrar presupuesto y tiempo. Agnes siempre fue una artista que buscó la autenticidad y no tuvo temor en desafiar con sus ideas, un verdadero rol model y un referente obligatorio de ver dentro del cine europeo. 

  • Retrato de una mujer en llamas
  • Jeanne Dielman
  • Cleo de 5 a 7 (introspección)

Por Haila Linares

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VíaMundo Películas
FuenteHaila Linares
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