Continuamos con nuestra serie de reseñas de la primera temporada de La Dimensión Desconocida en conmemoración del nuevo revival del programa a manos de Jordan Peele. En esta ocasión indagaremos en los capts. 8-14 donde encontraremos guerras nucleares, cambios bruscos de personalidades, y mucho más!

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Time Enough At Last

Henry Beamis le gusta leer. Su problema, es mi problema. Me explico: el señor Beamis vive en un mundo donde todos desean hacer otras cosas más, como decirlo, “sociales.” Pero Henry, por el otro lado, sólo quiere tiempo para leer. No importa el formato, o el género, nuestro amigo en bancario sólo desearía un tiempo para sí solo, para perderse en la lectura. Lejos de su jefe, lejos de su malvada esposa – y logra encontrar el lugar perfecto en la forma de una bóveda en el banco. Se encierra, y uno pensaría que el chiste es que se quedaría encerrado en tal sitio, y ahí sucedería una comedia de situación.

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Lamentablemente para Beamis, él está atrapado en la Dimensión Desconocida, y en este universo paralelo tus deseos se cumplen de una forma bien particular, y a veces literal.

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Tiempo para uno mismo…

Basado en una historia corta por Lynn Venable, al mismo tiempo que fue el episodio favorito de Red Serling y uno de los más parodiados de la serie, además de contar con varios guiños a otros filmes que lidian con la noción del tiempo como lo son La Maquina del Tiempo y a clásicos de la literatura como es el caso de Of Mice and Men, filme del cual el protagonista del episodio, Burgess Meredith, fue uno de los principales de la adaptación cinematográfica. Meredith también estuvo a cargo de la narración de la película de los 80s, en la cual hace referencia en el opening de la misma

El capítulo resulta ser uno de los más irónicos de la serie hasta el momento, la manera en que este hombre que lo único que deseaba era un espacio para poder leer y leer hasta más no poder, se encuentra en el mejor escenario posible: el fin del mundo. Sin embargo, a medida que se va ajustando a su nueva realidad, se da cuenta que la soledad no es tan increíble como pensaba. No obstante, al borde del suicidio, encuentra su único y verdadero amor en la forma de la librería pública con un centenal de libros a leer por los años consiguientes. Sin embargo, y aquí es donde entra el increíble giro inesperado, sus lentes terminan haciéndose trisas y el pobre hombre está literalmente ciego sin ellos. Este evento final, también puede analizarse desde un punto más moderno, haciendo referencia al hecho de que estamos completamente atados a la tecnología, y lo sensible que es esto, siempre estando a una error o un problema técnico de perder nuestra vida entera.

El episodio nos muestra un ejemplo gráfico del por qué no deberíamos ajustarnos a un solo estilo de vida. Hasta ese entonces, en especial al inicio, Beamis daba cierta pena y uno podía relacionarse con la situación de Henry en dónde nuestro protagonista tenía un gusto por algo bien provechoso y bueno como es la literatura. Pero como dice el proverbio: “todo en exceso es malo.” Tal vez, como Beamis, la lección al final es que deberíamos tratar de socializar y conectar con otros, nos aislarnos del resto del mundo, porque al final, nuestro deseo se puede volver realidad… y vaya que lo lamentaremos.

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